El entrenamiento para mujeres

Respecto al entrenamiento, ¿Qué diferencias podemos encontrar entre un hombre y una mujer? Tenemos diferencias anatómicas, fisiológicas y biomecánicas.

Por ejemplo dentro de las diferencias anatómicas-biomecánicas, podemos observar la estructura pélvica de una mujer:

La pelvis de la mujer es más ancha, por eso el fémur tiene una angulación mayor a la del hombre, conocido como “ángulo Q”, dicho ángulo pronunciado de la cadera puede producir molestias o lesiones en la espalda o rodillas a lo largo del tiempo.

Una forma de evitar este problema es realizar un trabajo preventivo en el entrenamiento de la mujer.

En cuanto a las diferencias morfológicas, dentro de la mujer hay varios tipos y por lo tanto no es lo mismo trabajar con cada una de ellas.

Si entrenamos una mujer que tenga una morfología de doble triangulo o reloj de arena, es mucho más fácil, si te toca una chica que tiene forma de círculo, hay que empezar a trabajar mucho más, o si su morfología está cuadrada, es decir no tiene caderas, este tipo de condiciones acredita una rutina diferente.

La rutina debe consistir en dejar a la persona independientemente de su morfología, lo más estéticamente proporcionada.

En cuanto a las diferencias fisiológicas, en el periodo de ovulación de la mujer, los estrógenos están bien altos, los estrógenos permiten la maduración del ovulo, estos disminuyen la producción de colágeno, que no es más que una proteína del tejido conectivo que fija y hace que la articulación este más protegida. Por lo tanto al disminuir el nivel de colágeno en este periodo de ovulación, hay mucho más riesgo de lesión.

En cuanto a las diferencias neuromotoras, el cerebro de la mujer piensa diferente al del hombre, están configurados de forma diferente:

Ya se sabe por investigaciones que el cerebro de la mujer se encuentra más activo en áreas específicas como la corteza pre frontal, por eso la mujer aparentemente puede manejar la multitarea y hacer varias cosas al mismo tiempo de forma muy eficiente.

Además de la capacidad de mayor activación pre frontal, también puede activar la zona límbica, que es la zona de la emoción, por lo tanto la mujer es más intuitiva por un lado y más emocional, por eso tiene más problemas de ansiedad.

A nivel de coordinación también hay diferencias debido a esta configuración del cerebro, por lo tanto hay que darle una atención distinta.

En el tema de la nutrición también tiene un capítulo aparte en el caso de la mujer, teniendo estas un tránsito mucho más lento, por lo tanto se requiere una mayor atención al nivel intestinal para favorecer a que ese tránsito sea más rápido.

Algunas veces se toma medida del perímetro de cintura y nos da una mayor medida, esto no es debido a un aumento de la grasa, sino debido a que hay una inflamación al nivel de la zona, porque retiene más, por lo general va muchas menos veces al baño, cuando va, va mucho más rápido.

Todo esto acredita que la asimilación de las cargas sea totalmente diferentes, no es lo mismo un plan de entrenamiento de un mes para la mujer que para un hombre, este último con un plan de 4 semanas de trabajo puede seguir obteniendo resultados, mientras que en la mujer la asimilación de la carga puede generar menos fuerza en la sesión, acredita que cada tres semanas se esté modificando para que no entre en lo que se denomina “meseta o estancamiento”, sin ninguna evolución.

Al asimilar las cargas mucho más rápido esto exige cambiar la programación, en el caso de la mujer tiene que entrenar por lo menos tres veces por semana pierna, ¿Por qué? Porque asimila con mayor rapidez la carga, esto es debido a que tiene mucho menos nivel de testosterona, al tener menos fuerza puede romper menos fibras musculares.

Por lo tanto puede la mujer entrenar fuerza, sí, pero cambiando periódicamente la programación para que lo estímulos sean más seguidos.

En cuanto a los objetivos estéticos, nos encontramos con la pérdida del tejido graso, aumento de masa muscular o “tonificación”, otra forma de decir desarrollar músculo muy usado en fitnes, para no asustar sobre todo al sector femenino…

Otro objetivo muy común, la celulitis:

La celulitis por cuestiones hormonales en la mujer, retienen toxinas y fluidos entren la epidermis y el tejido muscular.

Hay que realizar una serie de trabajos locales combinados con generales, así como un trabajo de estiramiento específicos para favorecer el tránsito de fluidos en la zona y así realinear el tejido de color naranja a su estado natural.

En resumen un entrenamiento para la mujer, tiene que ser mucho más variado que el del hombre, trabajando en zonas localizadas como pueden ser glúteos, caderas, etc… combinando trabajo de alta intensidad con intensidad moderada para la quema de grasa.

¿Quieres probar el mejor entrenamiento para la quema de grasa?

Descárgate Gratis el ebook con el programa sedentario y pon a prueba tu nivel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *