Eliminar los síntomas de una enfermedad no es curarla

Aunque para mucha gente esto es así, eliminar los síntomas de una enfermedad no es curarla, y en este post, vamos a hablar de ello.

¿Es el placebo el auténtico remedio?

Placebo es una palabra latina cuya traducción es “complaceré”. Si algo nos place, se liberan de forma automática en nuestro organismo las hormonas del placer, lo que significa que durante una enfermedad somos capaces de tener una respuesta curativa. En la medicina, el efecto placebo es un fenómeno que se considera una medida para probar la eficacia de nuevos fármacos o terapias.

efecto placebo

Reducir o eliminar los síntomas de una enfermedad no tiene nada que ver con curarla. Existen tres posibles explicaciones de la causa y el modo en que se produce la curación:

  1. Determinado tratamiento desencadena una respuesta curativa del cuerpo.
  2. La respuesta del sistema inmunológico natural frena y elimina los factores causantes de la enfermedad, es decir el cuerpo se cura así mismo, esto se aplica a la mayoría de tratamientos médicos, este es el “aliado secreto” de todos los médicos, casi nunca se da a conocer a los pacientes. Raramente se elogia al organismo humano por su extraordinaria  habilidad a la hora de combatir infecciones y heridas del cuerpo. En muchas ocasiones, la curación se produce a pesar de los efectos secundarios que tan a menudo tienen lugar al utilizar fármacos o procedimientos agresivos. A falta de una respuesta curativa del organismo, ninguna tecnología medicinal avanzada serviría de nada.
  3. El efecto placebo desencadena la respuesta curativa.

El efecto placebo implica que el paciente crea que un “fármaco”, que puede ser azúcar en forma de pastilla o bálsamo de serpiente, tiene el poder de mitigar sus dolores e incluso de curar su enfermedad. Un sentimiento de confianza absoluta en un tratamiento determinado o incluso en un médico, puede tener también un efecto placebo.

En una serie de estudios sobre el bypass, los cirujanos abrían el pecho a los enfermos de corazón del grupo de placebo, y seguidamente volvían a cerrarlo sin realizar ninguna operación de bypass. Tras salir del quirófano, se informaba a todos los pacientes de que su operación había sido un éxito. Algunos pacientes del grupo placebo afirmaban haber tenido un alivio del dolor en el pecho. Ciertos pacientes a los que verdaderamente se les intervino de verdad, también afirmaron tener una mejoría. Si el índice de “éxito” en el grupo al que se le había practicado el bypass es mayor que el del grupo de placebo, se considera que la operación de bypass es un método efectivo para aliviar el dolor de pecho.

Un estudio rigurosamente controlado, realizado con enfermos diagnosticados de angina de pecho, mostró que 5 de los 8 pacientes sometidos a una intervención real y 5 de los 9 que sufrieron una intervención falsa se sintieron después mucho mejor. Dos de los pacientes sometidos a intervenciones falsas llegaron incluso a experimentar un notable aumento de su resistencia física y de su fuerza.

Hay que tener claro que sería insensato sufrir una falsa intervención y mantener un estilo de vida perjudicial insano. Los índices de supervivencia después de una intervención falsa no sobrepasa los dos años, lo mismo pasa con una intervención real más o menos en el mismo tiempo, la cuestión está en el que el paciente cambie su dieta y estilo de vida radicalmente.

Cuando el placebo se convierte en medicina

Los mecanismos de curación por medio de un placebo se basa en la fé que el paciente tenga en que un medicamento, una operación o un tratamiento vayan a aliviarle el dolor o curarle su enfermedad.

Por medio de la conexión cuerpo-mente el cuerpo puede liberar una serie de sustancias derivadas de unas partes del cerebro totalmente naturales que son como analgésicos similares a la morfina. Los correspondientes neurotransmisores que alivian del dolor se llaman endorfinas. Éstas son cuarenta mil veces más potentes que la heroína más concentrada.

Un paciente que desarrolla un tumor canceroso puede empezar a producir cantidades adicionales de “interleukina II e interferón” a fin de destruir las células cancerosas.

Al ser productos de ADN, el cuerpo puede fabricar estas sustancias anticancerígenas en todas y cada una de sus células y erradicar el cáncer rápidamente, siempre y cuando el paciente sepa cómo generar estas sustancias en su cuerpo.

Los factores desencadenantes son la confianza, la seguridad y la felicidad, los mismos que producen un efecto placebo. Para adquirir los medicamentos en el mercado farmacéutico habría que invertir hasta 26.000 euros para un tratamiento completo. En cuanto a la tasa de éxito de los fármacos, no supera el 15%, y sus efectos secundarios son tan graves que pueden llegar a destruir el sistema inmunológico y sembrar el campo de futuras dolencias, incluidas las cancerosas. Esta eficacia del 15% es por lo general inferior a la conseguida con un efecto placebo.

Nuestro cuerpo es capaz de crear cualquier sustancia química que pueda producir la industria farmacéutica. Los fármacos obtenidos sintéticamente sólo funcionan porque el cuerpo dispone de receptores que captan algunas de las sustancias químicas contenidas en ellos. Esto significa que el cuerpo también puede crear esas sustancias, pues, de otro modo, no existirían esos receptores.

La diferencia está en el que el cuerpo sabe mejor, como fabricarlos con la mayor precisión, en la dosis adecuada y en el momento oportuno. La química que fabrica el cuerpo no cuesta nada y no produce efectos secundarios dañinos.

La conclusión es que la mayoría de los resultados positivos son fruto directo de la respuesta curativa del propio organismo o bien están causados por el efecto placebo. No tienen nada que ver con el tratamiento médico propiamente dicho.

Si un médico puede transmitir a su paciente la seguridad de que va a mejorar, realiza un trabajo mucho mejor que el de cualquier tratamiento sofisticado. Los resultados de cada uno de los estudios realizados así lo confirman, otra cosa es lo que nos quiere vender la industria farmacéutica a través de los medios de comunicación…

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