Los diez alimentos a evitar para estar en forma

En el proceso de ponerse en forma se sostiene en tres pilares fundamentales, el ejercicio, descanso y alimentación. Si descuidas alguno de estos aspectos, será mucho más complicado conseguir tu objetivo.

Es cierto que es muy fácil despistarse, ya no solo por el ejercicio o el descanso, sino por la alimentación también. La alimentación es la más difícil de seguir una disciplina, más que nada porque estamos rodeados de comidas que benefician a la industria alimentaria, pero que perjudican nuestra salud, encima su aspecto, composición y sabor, son toda una tentación.

A todo esto le añadimos por sorprendente que parezca, que el cuerpo siente cierta atracción irracional por aquellos alimentos más perjudiciales.

Esta tendencia que parece en principio suicida, es debido a nuestro propio historial como seres humanos, durante buena parte de nuestra historia como especie, comer ha sido una aventura. Había que buscar, cazar, recolectar, robar… Y cuando había algo que echarse a la boca, había que consumirlo rápidamente antes que se pasara o que otro no lo quitara.

Se trataba de acumular energía rápidamente, la máxima posible, porque no se sabía cuándo habría una nueva oportunidad de recargar energía de nuevo. Pues bien, esa atracción por lo alimentos más energéticos ha prevalecido hasta hoy, pero como puedes comprobar, las circunstancias en las que vivimos no son las mismas.

¿Quieres descubrir los alimentos cuyo consumo es tan placentero como poco recomendable? Pues sigue leyendo…

Los platos precocinados

Ya han pasado prácticamente a la historia aquellas horas que nuestras madres y abuelas pasaban en la cocina preparando platos tan suculentos como deliciosos y sanos. Las prisas con la consecuente falta de tiempo de la sociedad en que vivimos, son la causa de todo esto.

Pues bien, lo que ahorramos en tiempo lo perdemos en equilibrio nutricional, pues muchos de estos productos son ricos en sal, grasas, conservantes, colorantes y otros añadidos químicos…

Mi recomendación es que saques tiempo para prepararte tú mismo aquello que vayas a comer. Siempre resultará más sano y sabroso, en todo momento sabrás qué ingredientes has añadido.

La charcutería, una tentación

Hay que tener presente que los embutidos pocas veces se consumen tal cual, sino que se suelen acompañar de pan y de alguna bebida, una conjunción que antes de que te des cuenta puede derivar en una densidad calórica muy elevada.

Si quieres estar en forma y mantener una línea que no tienda escandalosamente hacia la curva, no te queda otra opción que realizar este consumo con cautela.

No obstante, hay embutidos y embutidos. Los que son de fabricación artesanal suelen tener menos grasa y usar ingredientes más nobles que los de fabricación industrial, que además, para acentuar el gusto, recurren a lípidos y aromas artificiales extra.

Por lo tanto, averigua el quién, cómo y dónde ha elaborado tal embutido antes de comprarlo y asegúrate que sea de buena calidad. De ese modo, siendo consciente que su contenido calórico es alto, tendrás la seguridad de que al menos te aportará nutrientes de los buenos, aun así, ya sabes, no abuses…

Las salsas, más tentaciones…

El acompañamiento adecuado para todo tipo de pastas, carnes y pescados, pero todas ellas suelen coincidir en algo, su carácter graso, los que las hace excesivamente densas en kilocalorías.

El peligro añadido que tienen las salsas, es que de por sí no sacian el apetito, llevan a comer más de lo aconsejable y a rebañar con pan el plato hasta dejarlo limpio como un espejo.

Helados y sorbetes

Sí, se lo que estás pensando, “¡Están buenísimos!” No te lo pongo en duda, pero tanto los helados como los sorbetes entran en la categoría de los falsos alimentos. Al menos los que son de producción industrial, ricos en grasas y azúcares a través de sus cremas. Además dejando a un lado su contenido calórico, no aportan ningún nutriente que merezca la pena reseñar.

Realmente si eres un fan de este tipo de producto, ¿te has planteado la posibilidad de hacerlos tú? Como en el caso de los pasteles o incluso los refrescos, no hay nada mejor que lo que se hace en casa. Un zumo de naranja natural es siempre mucho más sabroso y sano que cualquier refresco que puedas comprar. Lo mismo pasa con los helados, tu puedes hacer riquísimos helados de frutas libres de todos los azúcares y grasas que contienen aquellos otros industriales.

Los refrescos, el terror del páncreas

Son una tentación, sobre todo cuando aprieta el calor, además de la barbaridad de kilocalorías que aportan hay que añadirle los productos químicos incluidos en su composición.

La altísima concentración de azucares, puede ser todo un desafío para tu páncreas, y de su combinación con la cafeína, que acelera y aumenta la absorción calórica de esos azúcares. De ese modo, un consumo desmesurado puede acabar provocando diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Además de su alto contenido calórico, se tratan de bebidas que no sacian a pesar de ello, el aumento de apetito desemboca irremediablemente en obesidad.

Tampoco se trata de ser alarmistas y prohibir absolutamente su consumo, pero sí debemos ser conscientes de que hay que controlar la toma de estos alimentos.

A todo esto, recuerda que la mejor bebida si tienes sed, es el agua, como otro hábito cualquiera, aproximadamente el primer mes tu tiras del hábito, te cuesta un poco sacrificar, pero luego el hábito tira de ti, ¿Es posible que te guste más el agua que la coca cola? Por increíble  o imposible que te parezca la respuesta es sí, la diferencia no está exactamente en el sabor inicial, sino el cómo te sientes después de haberla tomado.

La fructosa industrial

Como su nombre indica, la fructosa viene de la fruta, es un producto natural tan rico en vitaminas, nutrientes y fibras. Otra cosa es la fructosa industrial, que destaca por ser mucho más concentrada, es lo mismo que decir que se trata de una bomba de relojería para tu salud.

Se encuentran en los burbujeantes refrescos del punto anterior y en general en todo tipo de productos azucarados, como golosinas y bollería industrial.

El azúcar de los refrescos, por lo general, se extrae de un jarabe de glucosa-fructosa derivado del maíz, que es la peor versión posible de azúcar que te puedes echar en el cuerpo, pero para las empresas resulta económico, de ahí su empleo.

Otra cosa muy importante es que el consumo de fructosa reduce la capacidad del cuerpo de usar sus propias grasas como carburante, como al mismo tiempo acelera la hipertrofia del tejido adiposo, no encontrarás otro medio más eficaz para convertirte en una persona obesa en tiempo récord.

Esas golosinas…

Puede que te suene esto de, “a nadie le amarga un dulce”, pues ojo, porque no es del todo cierta. Sobre todo porque por lo general no se trata de un dulce, un único y solitario dulce, sino de unos cuantos.

Las golosinas son toda una tentación, por su composición azucarada, la amplia gama de bombones, piruletas, caramelos, barritas azucaradas y gominolas es atractiva para nuestro cerebro como los alimentos grasientos, y todo por su espectacular contenido energético.

Además, están en todas la partes que miremos, en televisión, escaparates de pastelerías, panaderías, en anuncios de la calle y grandes almacenes siendo muy fáciles de conseguir y por tanto de consumir, pero lo que no son fáciles de quemar una vez entran en nuestro organismo.

Tampoco sacian el apetito, es fácil de comer más dulces de los que se debería, si le sumas a ello tu alimentación habitual, queda claro que el aporte calórico habrá sido excesivo, las calorías sobrantes correrán a refugiarse en el tejido adiposo y ¡a ver quién se las quita luego de ahí!

Pasteles, otra delicia…

Los peligros que la repostería comporta para tu línea y tu objetivo de ponerte en forma no terminan en la fructosa y glucosa. Pasteles, galletas o croissants incluyen en su composición grasa también, como las que proporcionan la mantequilla o la crema. Por lo tanto son también una bomba de relojería.

No te estoy prohibiendo que los comas, sólo te advierto de sus consecuencias si te excedes en su consumo. Una cosa es darse un capricho de vez en cuando, que atiborrarse un día sí y otro también.

Otra cosa es que esos pasteles los hagas tú, sabiendo que pones y en qué medida, entonces seguro que tu salud lo notará a tu favor, pero siempre en cualquier caso hay que moderar su consumo.

Los más malos de la película

A continuación vamos a ver los que encabezan la lista de los más buscados, las patatas fritas de bolsa, palomitas de maíz, cortezas, quicos… Se tratan de productos que prácticamente sólo aportan añadidos químicos, aromas artificiales y, por supuesto, kilocalorías en cantidades desorbitantes.

Para encontrar en estos productos algún nutriente bueno hay que emplearse a fondo, mientras de los que son perjudiciales, saltan a la vista inmediatamente sobre todo la sal y las grasas como estrellas principales.

Son muy difíciles de resistirse a ellos por su sabor y su mismo aspecto que incitan al consumo indiscriminado. A todo ello hay que sumarle que normalmente su consumo se realiza en una posición totalmente sedentaria, por ejemplo en el cine, televisión u ordenador.

Pero no acaba todo ahí, tampoco sacian el apetito, con lo que volvemos a sumar las calorías del consumo habitual de nuestra alimentación diaria, con lo que volvemos a caer en una sobrealimentación.

¡Pero todavía hay más!, dios mío esto no termina… como su sabor es salado, eso lleva a beber alguna bebida que raramente es agua, más bien refrescos que no son menos calóricos, si luego tu cintura presenta un aspecto desbordante, tú te lo has buscado. Ya puedes hacer todo el deporte que quieras, que no te servirá de ninguna ayuda.

Una copa, otra copa y otra más

Una copita de vino al día puede ser incluso beneficiosa para tu salud. Pero ello no debe confundirse con tomarse una botella durante la comida, sobre todo después de haber hecho el aperitivo con cerveza o vermut, para acabar con un chupito y una copa de coñac con el café.

Para empezar, porque el consumo inmoderado de alcohol es un atentado contra la salud que puede constarte muy caro, empezando por tu hígado. ¿Te parece poco? Al lado de eso, el aporte de una enormidad de kilocalorías parece casi lo de menos. Quitando el vino y un poco la cerveza, los nutrientes de este tipo de bebidas son más bien escasos.

Los efectos del alcohol se dejan notar también en la práctica de deporte, pus su consumo retrasa la recuperación muscular. Aunque sólo sea por eso, si de verdad quieres ponerte en forma, ahí tienes una buena razón para moderar su ingesta.

Conclusión

Con toda esta lista, en un principio tendrás la sensación de que no se puede comer de nada, esto es debido a que los alimentos de los que estamos rodeados y de los que tenemos más accesibles sobre todo en los supermercados y en el exterior, son los más perjudiciales y rentables para la industria alimentaria, esto solo es un negocio de miles de millones de euros a costa de nuestra salud…

Con esta lista no quiero decir que no se puedes tomar estos productos, sino se puede hacer de una forma equilibrada y siempre siendo consciente de lo que te estas tomando y el cómo esto afecta a tu cuerpo, sólo así lo harás de forma moderada.

¿Quieres un humilde consejo si quieres realmente ponerte en forma? Antes de nada cuéntate verdad, aunque sea sólo a ti, no hace falta que se la cuentes a nadie más, si eres fan de cualquiera de los productos de la lista, bien sea refrescos, patatas fritas, etc… ya sabes que no te vas a poner en forma, necesitas empezar a construir hábitos para protegerte de ti, si de ti, tu principal enemigo.

Tu cerebro le encanta estar en modo ahorro de energía, es decir le encanta trabajar en piloto automático, te pongo un ejemplo, no te has dado cuenta que si pones el despertador a las siete de la mañana durante un mes aproximadamente, ¿A qué hora te levantas automáticamente al día siguiente? Pues sí, has acertado a las siete, lo mismo pasará con cualquier otra acción que quieras convertir en un hábito, sea cual sea…

Si cambias el agua por el refresco habitual, durante las primeras semanas te cuesta, e incluso puedes hacerlo en días alternos, poco a poco, pero llegará un tiempo que lo que te apetece de verdad es tomar agua y no el refresco, porque  sabes que lo que te sienta bien a tu cuerpo es tomar agua, no el refresco, para quien no lo ha probado, le parecerá una idea imposible, no te digo te quedes con la idea, pero esto es como la ropa, pruébatela antes de quedártela y opinar negativamente.

El momento de la compra es clave para construir un hábito esencial para protegerte de ti, por ejemplo si no compras dulces o bebidas azucaradas, cuando abras la nevera, ya no podrás tomar esa mala decisión, porque el hábito ya ha trabajado para ti de forma automática… A qué mola.

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