Tu obsesión con el peso

Una de las ideas más populares cuando se va acercando el verano es la de adelgazar, más conocida como “¡Operación biquini!”. Perder peso es una preocupación que afecta cada vez a más gente, consciente de que la obesidad no solo afecta a nuestra imagen, sino también a nuestra salud.

No obstante, conviene no obsesionarse con este tema, porque aquí hay un detalle que poca gente sabe o quiere entender, no necesariamente significa lo mismo estar gordo que pesar mucho, ¿Quieres descubrir por qué?, venga va te lo cuento aquí abajo…

Los cambios de peso

Las sustancias que inciden principalmente en los cambios de peso son tres:

  • El agua.
  • El músculo.
  • La grasa.

El agua, supone casi tres cuartas partes del peso del cuerpo de una persona, con que pierdas un pequeño porcentaje de agua se aprecia enseguida en el peso. En cuanto bebas un poco vuelve inmediatamente a recuperar dicha falta.

Hay gente que utiliza las saunas para la sudoración, aunque la sauna sea positiva para otras cosas, en el caso de la perdida de agua, esta se recupera enseguida tras la ingesta nuevamente de la misma, tampoco es bueno las diminuciones de peso basados en las perdidas forzadas de agua, sobre todo cuando se abusa de diuréticos, que mal utilizados puede repercutir en nuestra salud.

El músculo, el 40-50% de nuestro cuerpo está formado por estos tejidos contráctiles. Gracias al músculo nos movemos, pero además, son el principal consumidor de energía del organismo.

La grasa, es la que tiene más mala fama, aunque por sí no es tan mala, al contrario, es un depósito de energía imprescindible para el buen funcionamiento del cuerpo humano, otra cosa es el exceso de grasa, eso sí es lo que hay que combatir.

No te fíes siempre de la báscula

Imagina un trozo de carne animal, el magro es el tejido muscular y la grasa no hay duda, es grasa, hasta ahí todo sencillo. Pero apreciarás que la grasa es mucho menos densa que el músculo. Esto quiere decir que un kilo de grasa ocuparía mucho más espacio que un kilo de tejido muscular.

Esto es un dato muy importante, puesto que a tener un kilo de una cosa u otra, nos interesa que sea de músculo y no de grasa. En términos técnicos, nos interesa decir que al igual volumen conviene pesar un poco más, porque esto significaría que tenemos más tejido muscular que graso.

Dicho esto se hace evidente el porqué de lo que nos dice la báscula no debe ir a misa. Es una información imprecisa, el estar gordo no depende de lo que señalan las agujas o los dígitos de la báscula, sino del porcentaje de grasa que tengamos en el cuerpo, es decir de los kilos de grasa que tengamos en el cuerpo.

El índice de masa corporal

Hay que tener en cuenta que no se debe relacionar pesar poco con estar flaco, ni pesar mucho con estar gordo, es más, dos personas de igual estatura y peso no tienen por qué ser iguales. Puede que una padezca obesidad y otra no.

Entonces, ¿Cómo sabemos si estás bien, o tienes que hacer un régimen?, tras la investigación y estudios realizados por los médicos sobre la población y obesidad han inventado una tabla llamada índice de masa corporal (IMC), aunque he de decir que a pesar de su nombre tan técnico tampoco es 100% fiable, pero si se aproxima bastante debido al gran número de datos recogidos.

A continuación, muestro como sería la tabla de IMC:

Esta tabla no se interpreta igual para los hombres y las mujeres, como vemos a continuación:

En el caso de los hombres el peso apropiado es un tanto superior porque, al tener mayor porcentaje de musculatura en su constitución que la mujer, pesan un poco más.

El cálculo del índice de masa corporal no siempre acierta, hay casos como por ejemplo de atletas profesionales que apenas tienen un ápice de grasa corporal, que dan sobrepeso en la tabla del IMC. Esto es debido al peso de su masa muscular. Por eso es importante prestar atención a cada caso, cada persona es diferente, por eso las cifras solas no dicen toda la verdad e incluso pueden llevar al engaño.

Otro caso que se puede dar en el polo opuesto, es el de chicas jóvenes aparentemente delgadas y con un IMC bajo, pero sin embargo con muy poco músculo y mucha grasa. Esto es debido a que la piel es elástica y contiene bien las carnes, la consecuencia de esto es que como no baje su nivel de grasa corporal, en unos años tendrá un cuerpo flácido, tendrá un peso en relación a su altura, muy inferior al del atleta, pero su porcentaje de grasa es fácil que sea el triple.

Estos dos ejemplos anteriores son los extremos, para saber que hay que saber interpretar las cifras, y no tener siempre fe ciega en ellas, aunque la mayoría de la población si se mueve dentro de los parámetros que el IMC nos muestra.

¿Me peso o no me peso?

¡Pues claro que sí!, la báscula es un artilugio útil y no pensemos en ella como un enemigo.

Para ello, ten en cuenta los siguientes factores a la hora se pesarte:

  • Debe de ser por la mañana, preferentemente en ayunas.
  • Después de haber ido al servicio.
  • Lo ideal, sin ropa.

Además de esto, es recomendable pesarse sólo una vez por semana, siempre el mismo día, porque no se suele tener el mismo peso el lunes, después del fin de semana, que el viernes.

Seguramente habrás escuchado alguna vez, “a mí me pesan mucho los huesos…”. Igual que hay gente que dice que le pesan los años, pero eso que dicen no tiene base científica alguna, los huesos varían poco su peso de una a otra persona. El peso de los huesos corresponde al 10% del peso total del cuerpo, por lo tanto si algo te pesa, no se lo atribuyas a los huesos, sino a la grasa.

La grasa, el peso y el contorno

Recuerda este concepto, espero que te haya quedado claro: estar gordo o no estarlo depende de la grasa que tengamos acumulada, no del peso. Si no eliminas esa grasa es difícil que puedas decir que estás en forma.

Vamos a ver como se refleja la grasa y el músculo  en los contornos de tu cuerpo, es ahí, y no en los numeritos de la báscula o del IMC, es donde de verdad una persona se siente gorda o flaca… Por eso medir ciertos contornos corporales puede ayudarnos a conocer el porcentaje de grasa del cuerpo.

El contorno depende de la grasa y del músculo, por ejemplo, en el caso de un contorno normal de una pierna o muslo vista desde arriba tendría un aspecto similar a la imagen tipo “A” de la imagen siguiente:

Al hacer ejercicio, el músculo aumenta su perímetro, con el paso del tiempo, ese músculo, como consumidor de energía que es, se va comiendo la grasa que le rodea hasta dejarla en su mínima expresión, observa la figura “B” de la imagen de arriba.

El sobrepeso, la enfermedad del siglo actual

El sobrepeso es una de las enfermedades más preocupante en los países desarrollados, que no es otra cosa que el exceso de grasa en nuestro cuerpo. Como ya sabes, debe haberte quedado claro que adelgazar, significa perder grasa. Si una persona te dice que está adelgazando a base de perder líquidos o masa muscular, convéncela de que vaya de inmediato a visitar a un médico o que reclame el dinero a quien le haya vendido esa idea.

Aun así, se todavía se ven casos de profesionales de la medicina que afirman que si quieres adelgazar no debes hacer deporte. No hagas caso, porque si dejas de moverte perderás peso, pero al precio de que el músculo (más pesado que la grasa) se atrofie y su lugar sea ocupado precisamente por grasa. Es decir, que adelgazas en la báscula pero engordas en porcentaje de grasa.

Tampoco te fíes de los productos milagros que te prometen que vas a perder dos kilos en una semana. Si tomas diuréticos puedes perder hasta dos litros de agua, pero no de grasa. Pues estas tienen un tiempo de adelgazamiento: cada kilo de grasa contiene 9.000 Kilocalorías, y un ser humano consume de media 2.000 kilocalorías al día, por lo tanto sería imposible perder 2 kilos en una semana.

Con esto te quiero decir que ningún cambio rápido en tu cuerpo tiene posibilidad alguna de perdurar, si pierdes mucho peso en poco tiempo no será porque has quemado las grasas, tan sólo habrás eliminado líquidos y poco más.

El efecto rebote o yoyó

Se trata de unos de los agentes que causan la obesidad. El efecto rebote o también llamado el efecto yoyó, consiste en una pérdida rápida de peso por desnutrición. Esto conlleva también una pérdida importante de masa magra, es decir de músculo. Al perder masa muscular, que es la encargada de quemar las kilocalorías, ahora consumimos mucho menos.

En cuanto volvamos a comer como al principio, acumularemos más grasa y no recuperaremos músculo, por eso estaremos como consecuencia mucho pero que antes de haber iniciado el proceso. Por eso es recomendable no empezar a adelgazar con dietas muy estrictas.

No te preocupes si al principio ganas peso

Es normal ganar peso en las primeras semanas de tu entrenamiento, visto la imagen anterior de la figura B, al ganar músculo, que es el agente consumidor de la grasa, entra dentro de la lógica, según he explicado antes.

Aquí viene la famosa excusa, “es que el ejercicio a mí me engorda”, pero ahora, una vez conoces el porqué, ya no podrás usarlo como excusa.

También puede pasar, que pierdas un poco de peso, en ese caso es que la grasa acumulada pesaba más que el músculo que has ganado.

Ambas opciones son posibles y positivas, todo depende del nivel de grasa acumulado en tu cuerpo y del grado de ejercicio que hagas, estaríamos actuando en dos frentes:

  • Aumento de masa muscular.
  • Eliminando grasa, cuidando alimentación y quemando más energía que antes.

Lo que es importante, es que quede claro que, en los primeros momentos de entrenamiento, perder o ganar peso es secundario.

La cara buena de la grasa

Hasta ahora, la grasa era el malo de la película, ahora toca el lado bueno, cierto es que el músculo bien tiene que comer y mal lo pasaría sin grasa de la que alimentarse. Y con él, nosotros.

Las grasas son la opción más eficaz que tiene el cuerpo para almacenar energía. Eso es un hecho: 1 gramo de grasa tiene 9 kilocalorías, más del doble que 1 gramo de hidratos.

Además, casi no necesita agua para conservarse en el cuerpo, por eso es la reserva energética por excelencia, ya que si conservásemos hidratos, iríamos por ahí inflados como globos de agua.

Por lo tanto, no lo olvides, no odies tu cuerpo por almacenar energía en forma de grasa, te está haciendo un favor. En todo caso repróchate tu falta de cuidado que ese almacén se haya convertido en un océano de grasa sin control…

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